San Pablo y el origen de la palabra “adefesio”

 

A mediados del siglo I de nuestra era tuvo lugar un desafortunado episodio en la antigua ciudad de Éfeso, en la actual Turquía, origen de la palabra adefesio.

Si consultamos el diccionario de la RAE, la palabra tiene los siguientes significados:

1. m. coloq. Persona o cosa ridícula, extravagante o muy fea.
2. m. coloq. Despropósito, disparate, extravagancia.

Pero en realidad se trata del conjunto de dos palabras latinas: la preposición ad y el nombre Ephesus, que forman parte del título de la Epístola Ad Ephesios “a los efesios” de Pablo de Tarso – incluida en el grupo de epístolas deuteropaulinas, atribuidas a Pablo de Tarso pero escritas por sus discípulos.

Resulta que el origen de dicha palabra y su valor negativo derivan de la desastrosa predicación de Pablo en Éfeso, motivo de mofas y enfados por parte de sus habitantes. Uno de los episodios más curiosos y desafortunados se relata en Hechos de los apóstoles 19 – 20.

En esa misma ciudad, la que fuera un importante centro político y religioso de Asia Menor, Pablo y sus discípulos sufrieron un violento boicot por parte de los orfebres efesios. Éstos se dedicaban a la fabricación de imágenes de la diosa Artemisa, que vendían a los fieles y turistas que se acercaban al templo para rendir culto a la divinidad – tal y como sucede hoy en día en las iglesias o Vaticano. Al ver esto, Pablo intentó boicotear la venta de estas estatuillas predicando a la gente del lugar que “las imágenes fabricadas por los hombres no son dioses”. Ello provocó la cólera del gremio de orfebres que, al grito de “¡Grande es la Artemisa de los efesios!”, emprendieron acciones violentas contra Pablo y sus discípulos, quienes huyeron de la ciudad para salvaguardar su integridad física.

El despropósito y ridículo de la predicación de Pablo ad Ephesios “a los efesios” dio lugar a la palabra que utilizamos actualmente, aunque su origen ha sido muy discutido entre los estudiosos, sin llegar a una conclusión totalmente aceptada.

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La fiesta de San Pedro y San Pablo: un origen pagano

El 29 de junio es un día destacado en el calendario litúrgico, festividad de San Pedro y San Pablo.

La fuente más antigua que menciona dicha celebración es el calendario litúrgico Depositio martyrum filocaliana. Los cristianos de Roma, desde el año 258, conmemoraban el martirio de Pedro y Pablo en las catacumbas de la Vía Apia, donde fueron depositadas y veneradas durante cierto tiempo las reliquias de ambos – más adelante serían depositados los restos de Pedro en la actual necrópolis vaticana y los restos de Pablo en la necrópolis de la Basílica de San Pablo Extramuros.
Otra fuente posterior son los Hechos de Pedro y Pablo de Pseudo Marcelo – siglo V d. C. -. El texto apócrifo cuenta que Pedro y Pablo murieron un 29 de junio, pero la fecha es errónea si tenemos en cuenta que la persecución de Nerón contra los cristianos se inició un 19 de julio del año 64 d. C.
Parece probable pensar que a partir del siglo III/IV la tradición cristiana estableció como fecha del martirio y muerte un 29 de junio, información que después utilizó el propio Pseudo Marcelo.

Entonces, ¿por qué precisamente esa fecha? Seguramente los primeros cristianos no recordaban el día exacto de las muertes de Pedro y Pablo. Sencillamente tomaron una fecha importante de la cultura romana y “reciclaron” la festividad. ¿Qué celebraban los romanos cada 29 de junio? El culto al dios Quirino, la divinización del mismísimo Rómulo, uno de los fundadores de Roma junto con su hermano Remo. En sus orígenes, la festividad de Quirino o Quirinalia tenía lugar el 17 de febrero. Tiempo después, en el 16 a. C. el emperador Augusto ordenó restaurar el templo de Quirino – situado a la entrada del Quirinal – y cambió la fecha de celebración al 29 de junio.

El dios Quirino y la Quirinalia simbolizaban el origen de Roma. Cuando los cristianos eligieron el 29 de junio como día para conmemorar a Pedro y Pablo, no lo hicieron por casualidad, conscientes del profundo significado de la fecha para el pueblo romano.
En un determinado momento “cristianizaron” la fiesta pagana, cobrando entonces un nuevo significado: Quirino/Rómulo y Remo como fundadores de Roma fueron sustituidos por Pedro y Pablo como fundadores de la Roma cristiana; Rómulo y Remo, gemelos en vida, ahora recordados como Pedro y Pablo, gemelos en la muerte.

De esta manera los cristianos fijaron en el calendario un día específico para honorar a las dos figuras más importantes del cristianismo en Roma. Además, los paganos podrían ver con buenos ojos una continuidad de sus antiguos cultos, hecho que facilitaría la conversión al cristianismo de parte del pueblo romano.