Las catacumbas de San Calixto

En una visita privada a las Catacumbas de San Calixto (Roma), “Planeta Humanes” se adentra en el cementerio más antiguo de la comunidad cristiana de Roma.

El complejo funerario, de 15 hectáreas de terreno y una galería subterránea de casi 20 km, se sitúa entre la Appia Antica y la Via Ardeatina. Recibe su nombre del diacono San Calixto, que fue propuesto a inicios del siglo III por el Papa Ceferino como administrador de las catacumbas.

El terreno fue adquirido por la comunidad cristiana de Roma en el siglo II, fuera de las murallas, debido a una normativa del siglo IV a. C. que prohibía los enterramientos dentro de la ciudad por motivos de higiene. El precio del suelo era muy costoso, pero una vez adquirido se permitía aprovechar todo el espacio en sentido vertical; por ese motivo, aunque la extensión de campo comprada no fuese de gran tamaño, se podía aprovechar todo el subsuelo sin límite alguno.

Los cristianos usaron las catacumbas como lugar en el que depositar a sus muertos de forma conjunta, con la esperanza de la resurrección en un futuro próximo. Para ello necesitaban conservar el cuerpo, pues sin éste no era posible tal resurrección; practicaban la inhumación, envolviendo el cadáver con un sudario al que añadían cal para acelerar el proceso de descomposición (imagen 1).

Del cuidado de las tumbas y trabajos funerarios se encargaban los “fossores” o enterradores, elegidos por la propia comunidad (imagen 2).

Bajo la dirección del diacono San Calixto el complejo aumentó su tamaño, además de garantizarse la sepultura a todos los miembros de la comunidad, fuera cual fuese su rango y situación económica.

La entrada a las catacumbas se realiza por una pronunciada escalera excavada en la piedra. A ambos lados se conservan cientos de estelas funerarias que recuerdan la identidad de algunos cristianos que fueron enterrados en ese lugar; es el caso de Aurelia Gemellina Aemilia, en cuya lápida se lee Aurelia Gemellina Aemilia concordia fecit sibi locus, una mujer que se hizo enterrar en las catacumbas (imagen 3).

Conforme se avanza por el pasillo, la temperatura desciende debido a la humedad. Con ayuda de una linterna pueden leerse numerosos graffiti en las paredes, realizados sobre el mismo yeso por los peregrinos que acudían al lugar para visitar a sus difuntos. En uno de estos graffiti podemos leer el mensaje de Felicio “Felicio, PBR (presbyter) peccator”, sacerdote y pecador.

Avanzando unos pasos se llega a uno de los lugares más importantes de las catacumbas, “La Tumba de los Papas” (imagen 4). Se trata de una cripta de forma rectangular, donde fueron enterrados 9 papas y 8 obispos del siglo III. Se conservan en las paredes las estelas originales de 5 lápidas papales, sobre las que pueden leerse los nombres en lengua griega: San Ponciano (230-235), Sant’Antérote (235-236), San Fabiano (236-250), San Lucio I (253-254), Sisto II (257-258) y Sant’Eutichiano (275-283). Las lápidas de otros tres papas no se han conservado, pero fueron también sepultos en esta cripta: Stefano I (254-257), San Dionisio (259-268) y San Félix I (269-274).

Pero sin duda hay una estela que llama la atención del visitante, situada sobre la base de un antiguo altar. Un poema del siglo IV que conmemora el martirio de Papa Sisto II, dedicado por Papa Dámaso. La estela fue encontrada en estado fragmentario, pero ha podido ser restaurada y leído su contenido (imagen 5).

Más adelante encontramos la cripta de Santa Cecilia, que contenía el sarcófago de la Santa de la música hasta el año 821, momento en el que el Papa Pascual I ordena trasladarlo a la actual iglesia de “Santa Cecilia” en el barrio de Trastevere. En el lugar de la sepultura permanece a modo de recuerdo la copia de una estatua de la Santa, realizada por Stefano Maderno en el año 1599.

En una de las paredes de la cripta aún se conserva una pintura de Santa Cecilia en posición orante, y debajo otras dos pinturas con la cruz y los santos Polícamo, Sebastián y Quirino (imagen 6).

Después la galería nos conduce hasta las “Cámaras de los sacramentos”, 5 tumbas familiares famosas por sus pinturas murales del siglo III (imágenes 7 y 8). Cada una de las tumbas es de pequeñas dimensiones y planta rectangular, a penas iluminadas por un foco situado en el suelo. La luz nos muestra toda una serie de frescos realizados alrededor de cada uno de los enterramientos excavados en los muros. La temática pictórica elegida por los antiguos propietarios de las tumbas son los sacramentos del bautismo y eucaristía, además de varios pasajes bíblicos como el de Jonás o Moisés.

Las pinturas querían dejar un claro mensaje: las personas allí enterradas habían sido iniciadas en el cristianismo mediante el bautismo, y después con la eucaristía confirmaban de forma definitiva su pertenencia a la comunidad cristiana y la esperanza en la resurrección.

Una de las imágenes más importantes se encuentra en la cámara A2, la escena de bautismo más antigua (imagen 9). Para representar el sacramento de la eucaristía pintan el pasaje de la multiplicación de los panes, con siete personajes alrededor de una mesa disfrutando del banquete (imagen 10); en esta última escena llama la atención el uso del color azul, que indica el elevado rango social de las personas allí enterradas, era un color muy poco frecuente y que solo unos pocos podían permitirse en aquel tiempo.

Pero sin duda la temática favorita de los primeros cristianos es la historia de Jonás y la ballena, por el hecho de que el propio Jonás cuando llega a Nínive predica el mensaje de salvación también a los paganos. Entienden por tanto que todos los hombres, incluidos los paganos, están llamados a ser salvados; como la mayoría de los cristianos enterrados en San Calixto eran de origen pagano, ven en el pasaje de Jonás una prueba clara de la salvación prometida por Cristo.

En cada una de las cámaras pintan diversas escenas de la historia de Jonás. Dibujan con frecuencia la silueta del personaje en diferentes escenas del relato bíblico, especialmente el momento en el que viene tirado del barco por la tripulación (Jonás 1, 15) o cuando permanece tumbado a la sombra de un árbol (Jonás 4, 5) (imagen 11).

Otra de las cámaras a destacar con una importante pintura es la “Cámara de las ovejas”, un sepulcro que conserva una pintura del siglo IV, un pastor con una oveja sobre los hombros. Se trata de una representación de Cristo como “Buen Pastor” que porta a los fieles sobre sus hombros hacia la salvación (imagen 12).

El complejo funerario se compone también de otras cámaras como la Cripta de San Gaio y San Eusebio, la cámara de los mártires Calocero y Partenio, que no formaban parte de la visita durante ese día.

Por último un pequeño apunte sobre los diferentes símbolos identificados a lo largo del recorrido, utilizados por los cristianos tanto en las lápidas como en algunos de los frescos:

-El ancla, como símbolo de esperanza en la vida eterna.

-El pez, un acróstico de la palabra griega ΙΧΘΥΣ, es decir, Ἰησοῦς Χριστός Θεοῦ Υἱός Σωτήρ “Jesús Cristo Hijo de Dios Salvador”.

-El monograma constantiniano, formado por las letras griegas ΧΡ, primeras dos letras del nombre de Cristo en griego, Χριστός. Es el símbolo de Cristo.

-El orante, representa el alma del difunto orante con la esperanza en la resurrección.

-La paloma que porta una rama de olivo, símbolo de salvación.

Anuncios

Un comentario en “Las catacumbas de San Calixto

  1. Interesantisimo. No sé como lo haces, pero te superas cada semana. Cada artículo es mejor, ¡ENHORABUENA! todo un lujo para mí, que seas mi hijo.
    Sigue trabajando así, llegarasuy lejos y alto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s