La virginidad de María

Los evangelios de Mateo y Lucas cuentan que María quedó encinta por mediación de Dios y sin la participación de varón alguno. Los judeocristianos de la época entendían de ambos relatos que Dios con su poder había dejado embarazada a la muchacha antes de consumar el matrimonio con su esposo José.
Era costumbre entre los judíos de Galilea, una vez acordada la unión de los esposos entre las dos familias, un período de transición hasta la consumación del matrimonio, aproximadamente un año. En dicho tiempo y por norma general no había ningún tipo de contacto sexual, de lo contrario se cometía adulterio. Por tanto, podemos deducir que la anunciación a María tuvo lugar en ese momento del matrimonio, antes de trasladarse a la casa de José y entregarse por vez primera a su esposo.

Debemos entender los escritos de Mateo y Lucas como meros relatos literarios, sin una base histórica, pues desconocían cómo fue la infancia de Jesús. Se trata más bien de narraciones legendarias realizadas a partir de tradiciones populares y profecías del Antiguo Testamento que hablaban de la llegada del Hijo de Dios; hacen que todas ellas casen para reconstruir el nacimiento de Jesús y demostrar que es el verdadero Mesías.
Teniendo en cuenta todo esto, ¿concibió María sin conocer varón? La María histórica no. Es más, para el primero de los evangelistas, Marcos, Jesús fue concebido de forma natural y nació como todo mortal. No hace una sola mención de un nacimiento extraordinario a lo largo de su evangelio. Según algunos especialistas, Marcos cree que Jesús es adoptado como Hijo de Dios en el momento de su bautismo. Para Pablo de Tarso tampoco hubo concepción virginal ni alumbramiento especial, y de la misma opinión eran el resto de seguidores del nazareno.

Lo que hacen tanto Mateo como Lucas es explicar que Jesús es Hijo de Dios desde el momento de su concepción. Para ello Mateo hace cumplir en María el oráculo de Isaías 7, 14: “una mujer joven (ʽalmâ) está encinta y dará luz a un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”.
El problema es que el evangelista toma como referencia la traducción alejandrina de la Biblia hebrea al griego, donde hay un error de traducción: la palabra ʽalmâ “muchacha joven” es traducida como παρθένος “virgen”. De modo que Mateo, sin ser consciente de la equivocación, desarrolló el personaje de María como una muchacha virgen que queda embarazada por la divinidad.

Es un caso único en el mundo judío, pues nadie concebía el nacimiento del Mesías sin intervención de un varón. María, esposa de José, queda encinta pero no de su marido. Desde un punto de vista histórico, parece que Jesús nació de forma extramarital, fue un hijo ilegítimo de José.
El profesor Antonio Piñero hace notar que en el evangelio de Juan (8, 41) y Tomás (dicho 105) algunos judíos acusaban a Jesús de ser hijo de la prostitución. Además, en el siglo II un pagano de nombre Celso afirmó que José expulsó a María de casa por haber cometido adulterio con un soldado llamado Pantera, y que tiempo después nacería Jesús.
Parece que en la época se conocía la idea de la ilegitimidad de Jesús. Por ello, como afirma Raymond E. Brown, Mateo y Lucas idean la concepción virginal para encubrir el adulterio de María. Contrario a esta opinión es Borg-Crossman, pues la idea de concepción divina llevó a una acusación anticristiana de adulterio.
La única cosa clara es el nacimiento extramatrimonial de Jesús, ya sea por obra del Espíritu Santo o un varón. Dar validez a Mateo y Lucas es una cuestión de fe. Pero si tenemos en cuenta los pasajes en los que se acusa a Jesús de ilegítimo, la hipótesis de Brown parece posible. Los primeros judeocristianos necesitaban defenderse de tales acusaciones y para ello escriben la historia de la infancia, donde se explica que Jesús no es hijo directo de José porque en realidad es concebido por María por acción directa de Dios, lo que además demuestra que es el verdadero Mesías.

A partir del siglo II/III d. C. algunos textos apócrifos recogen una serie de tradiciones que hablan de la virginidad de María durante el parto. Resulta que en el momento del alumbramiento se produce una misteriosa luz y el niño aparece en brazos de su madre completamente limpio; no nace por los genitales de María, que mantiene intacta su pureza. Decir que este tipo de relatos carecen de valor histórico, pues son fruto de leyendas populares cristianas.

Los evangelios narran que después del nacimiento de Jesús, José y María tuvieron más hijos, se entiende que sí mantuvieron relaciones y la mujer perdió su virginidad. A pesar de ello, los cristianos comenzaron a llamar a María como “La Virgen”, tradición que se mantiene hasta la fecha.

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