El final del palacio de Pilo

Viajamos a una época muy lejana en el tiempo, la Grecia micénica. Un período que tuvo sus inicios hacia el 1600 a. C. y que supuso el nacimiento de la primera civilización griega, con el posterior desarrollo de reinos palaciales independientes entre sí. El primero de los asentamientos en ser encontrado fue Micenas, reino del legendario rey Agamenón, excavado por el descubridor de Troya, Heinrich Schliemann. Más adelante serían descubiertos los reinos de Pilo (sede del legendario rey Néstor), Tirinto y Tebas, entre otros (imagen 1). A partir del siglo XV a. C. la civilización micénica sufrió un importante desarrollo, asentándose las bases de una cultura bien definida con una realeza, una sociedad jerarquizada, economía, lengua y escritura, todo ello bajo la administración de un palacio, centro de gobierno de cada uno de los reinos. Pero la arqueología reveló un hecho insólito y enigmático: un día la población de cada uno de los asentamientos desapareció y los palacios fueron destruidos. Nunca más se supo de los micénicos, las ruinas de los palacios quedaron abandonadas, poniendo fin a una época de esplendor y prosperidad. Daría comienzo entonces en Grecia la época oscura, de la que no se conoce prácticamente nada.

¿Cúales fueron las causas del final de la civilización micénica? Varias son las teorías, pero ninguna de ellas termina por ser la clave definitiva. Se habla de invasiones enemigas, pero no se han encontrado suficientes evidencias materiales que lo confirmen; causas naturales como sequías o terremotos, o tal vez conflictos internos. No todos los palacios muestran signos de violencia o terremotos, de modo que no se puede explicar con total seguridad por qué fueron destruidos y por qué desapareció su población.

¿Y si los documentos de los archivos nos dieran alguna pista sobre qué pudo ocurrir?
Cuando en 1952 Michael Ventris consiguió descifrar la extraña escritura de las tablillas micénicas encontradas en los palacios, el lineal B, y se pudo leer su contenido: registros de productos y listas de personal, en su mayoría.
Pero una serie de tablillas del archivo del palacio de Pilo (imagen 2) llamó la atención de los micenólogos, pues podrían estar hablando de una invasión enemiga. Pequeñas pistas que los estudiosos entendieron de la siguiente manera: Pilo se estaba preparando para un hipotético ataque por mar. Veamos exactamente qué nos cuentan.

Una de las series de documentos registran varios grupos de remeros enviados a una expedición: la tablilla An 1 cuenta que 30 hombres marchan hacia Pleurón (Etolia, norte de Corinto), An 610 un total de 569 hombres en más de 20 navíos (la capacidad de un barco micénico es de aproximadamente 30 personas), y An 724 explica que un grupo de remeros están ausentes, quizás habían partido en una expedición rutinaria o puede que marcharan para evitar un ataque por mar. Es más, Pilo carecía de murallas a finales del siglo XIII, y una buena estrategia de defensa sería combatir al enemigo en pleno mar, evitando de ese modo el desembarco enemigo.

Por otro lado, hay una serie de tablillas denominada “o-ka” donde registran grupos de hombres que vigilan la costa. “Así los vigilantes están guardando las zonas costeras” (An 657). ¿Esperaban un ataque enemigo por mar? Cada unidad de vigilantes, en caso de alarma, harían señales luminosas a un oficial de palacio, que rápidamente en su carro acudiría a la residencia del rey para alertar del peligro y reunir al ejército.

Los documentos de la serie Jn aportan bastante información sobre la industria de bronce del palacio, se trata de listas de herreros y distribuciones de bronce. Pero la tablilla Jn 829 registra algo muy llamativo: se requisan objetos de bronce para la fabricación de armas. Si se estaban preparando para un ataque, necesitaban reclutar a todo hombre capaz de empuñar un arma, y para ello se ordena la fabricación de más armas (imagen 3). Pero se ha calculado un total de 50kg de bronce, con dicha cantidad muy pocas armas podrían hacerse.

Pero el documento más interesante es la tablilla Tn 316 (imagen 4). Se trata de un documento único del archivo de Pilo, escrito por las dos caras y de una forma un tanto descuidada y sin finalizar. ¿A qué podría deberse? Tal vez fuera escrito apresuradamente antes de la destrucción del palacio. Su contenido puede ser una pista clave para descubrirlo: se trata de una lista de ofrendas dedicadas a una serie de divinidades. Pero no se trata de unas ofrendas cualesquiera, sino de seres humanos. Registra el sacrificio de dos hombres y ocho mujeres a varias divinidades micénicas, entre las que destaca la diosa Potnia, una predecesora de la diosa Atenea. También aparecen mencionadas en el documento la diosa “Ma-na-sa” que se relaciona con la diosa Madre, Posidón y su equivalente femenino “Posidaeia”, Hermes Areias y Hera, entre otros.
A partir de la lectura del documento y el análisis paleográfico, algunos estudiosos consideran que el palacio pudo realizar un último sacrificio humano a los dioses para pedir clemencia y protección ante el ataque enemigo.

Para algunos micenólogos, el estudio de dichas tablillas son pruebas suficientes para pensar que acechaba un peligro sobre Pilo. Mientras que otros discrepan, hablan de una actividad rutinaria del palacio, incluso los sacrificios humanos serían algo normal en la época. El palacio fue destruido en torno al 1200 a. C. y después abandonado. No se han encontrado restos materiales concluyentes que expliquen su destrucción; un incendio seguramente se produjo, consumiendo parte de las salas de palacio. Y la población desapareció sin dejar rastro.

>>Palacio de Pilo, un día del mes de “Plowistos” (mes de la navegación, finales de marzo).

Los vigías de la costa aguardan expectantes y, ante la señal de naves enemigas, envían a la flota para combatir el ataque. Pero la defensa no es suficiente. Se alerta de la derrota con señales luminosas a los oficiales de turno, que parten inmediatamente con su carro hacia palacio para informar del ataque al rey y a sus súbditos. No hay tiempo que perder, requisan todo el bronce disponible para fabricar más armas, mientras se prepara el ejército. En el templo se hace un último sacrificio a los dioses en un desesperado intento de ayuda divina, un escriba toma nota de forma apresurada cumpliendo con su tarea hasta el final<<.

Qué ocurrió después, nada se sabe. Solo las ruinas del palacio fueron testigo. Las verdaderas causas siguen sin estar claras a día de hoy.

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